La mayoría de las guerras que se realizan se hacen en nombre de la libertad.
El poder destructor de los humanos está poniendo en peligro a la continuidad de la especie humana.
La mal llamada razón humana nos ha permitido dominar y utilizar al resto de los animales para valernos a nuestros fines de alimentación, vestido, etc.
Después hemos reutilizado la energía, petróleo, energía eléctrica, gas, etc. para construir objetos que a su vez ayudan a construir otros objetos que simplifican nuestra vida.
Los humanos siempre buscamos una justificación para realizar las guerras y siempre les anteponemos epítetos para justificarlas: en nombre de la libertad, de la evolución, de la justicia o de la bienaventuranza religiosa.
¿Cuanta energía consumen los aparatos que se utilizan en las guerras?
¿Cuanta vida animal, vegetal y medioambiental se destruye?
¿Que valor tiene la vida?
07/08/10
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La vida vegetativa y ceguera |
A veces pasamos ciegos por una vida y necesitamos de un perro lazarillo que nos guíe.
Vamos por caminos oscuros y no vemos el paisaje y los pormenores de los mismos.
El perro lazarillo son las modas, los políticos, la publicidad, las declaraciones de los famosos, etc... dejamos un pobre llegado a las generaciones posteriores.
A veces practicando el suicidio de ideas, pensamientos y libertades, simplemente llevamos una vida vegetativa de peor calidad que la de algunos animales domésticos.
Nuestros pensamientos, que también forman parte de nuestra vida, quedan herméticamente cerrados y no nos importa que nuestros pensamientos mueran por inanición mientras seguimos ciegos por la vida.
Vamos por caminos oscuros y no vemos el paisaje y los pormenores de los mismos.
El perro lazarillo son las modas, los políticos, la publicidad, las declaraciones de los famosos, etc... dejamos un pobre llegado a las generaciones posteriores.
A veces practicando el suicidio de ideas, pensamientos y libertades, simplemente llevamos una vida vegetativa de peor calidad que la de algunos animales domésticos.
Nuestros pensamientos, que también forman parte de nuestra vida, quedan herméticamente cerrados y no nos importa que nuestros pensamientos mueran por inanición mientras seguimos ciegos por la vida.
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